Y ahĆ de pie junto a la pared, estaba ella en una pose aparentemente inocente, pero no del todo, elegantemente vestida con el Ćŗltimo grito de la moda parisina, con una sonrisa conocedora y un brillo travieso en los ojos.
Ahà estaba, la musa perfecta, la amante apasionada, la madre cariñosa, la niña divertida, en definitiva la mujer de la que Sorolla llevaba enamorado desde los 15 años.
Un pintor conocido por utilizar colores vibrantes y grandes contrastes en sus obras, y sin embargo en estƔ, toda la escena queda en segundo plano; ni tonos vibrantes, ni objetos llamativos solo estƔ clotilde ella, y nada mƔs.

Clotilde vestido azul
Amores,
el aƱo pasado fui a la exposición Sorolla en blanco y negro, y entre todos los cuadros allĆ expuestos, me llamó muchĆsimo la atención la imagen tan sencilla y a la vez tan llena de sentimiento como fue Clotilde vestida de azul.
Tal fue la impresión que quise saber mĆ”s sobre la musa de este artista, curiosamente, la pareja se conoció a travĆ©s Juan Antonio GarcĆa castillo el hermano de Clotilde, cuando estĆ” tenĆa 15 aƱos.
Y durante los cuarenta y cinco aƱos, mes arriba mes abajo, en los que compartieron su vida, Clota como le gustaba llamar la Sorolla cariƱosamente, fue un apoyo constante para el pintor, tanto en su vida familiar como profesional.
Pues era Clotilde quien se encargaba de la economĆa del hogar, del cuidado de la familia y de organizar los proyectos trabajos y exposiciones de su marido y tambiĆ©n fue su modelo a veces anónima como en el cuadro desnudo de mujer otras no tanto como en el cuadro clotilde vestida de azul.
A pesar de la ambivalencia que sentĆa por las obras de su marido ya que le quitaban el tiempo que podĆan estar el uno con el otro, no podĆa negar la genialidad de sus obras como le dice en una de sus muchas cartas
Realmente es un rival terrible pues no te expondrĆas por mĆ lo que por la dichosa pintura te has expuesto,siendo lo mĆ”s gracioso que no puedo ni debo quejarme sino desear que mientras vivas no pierdas esa ilusión, que es para ti el todo en este mundo.ā Clotilde a Sorolla, Madrid, 27 de noviembre de 1918.ā archivo del museo Sorolla
Y era en esas cartas, las que acortaban la distancia cuando matrimonio tenĆa que pasar largos periodos de tiempo separados, bien por los trabajos o exposiciones que mantenĆan a Sorolla en el extranjero, o bien por las obligaciones de Clotilde para con sus hijos, cuando estaban enfermos.; en ellas hablaban de su dĆa a dĆa de su trabajo, de su familia casi siempre habĆa palabra para sus hijos, pero sobre todo escribĆan de lo mucho que se extraƱaban.
Dejando entrever muchos de los rasgos y del carĆ”cter de este matrimonio tan famoso y a la vez tan discreto, mostrando de esa manera una Clotilde muy familiar y a la vez cariƱosa, aunque un poco estricta debido a las obligaciones que tuvo que asumir durante todo el matrimonio, nunca se la consideró como una mujer altiva, ni clasista, pese a haber sido la hija de un famoso fotógrafo, y la mujer de un famoso retratista, ademĆ”s de criarse en el seno de la burguesĆa mĆ”s exclusiva de la Valencia de su Ć©poca.
Lo que sĆ me muestra una y otra vez y no solo en los escritos sino tambiĆ©n con actos ese profundo amor que Clotilde sentĆa hacia Sorolla, uno de los actos mĆ”s reconocidos fue la creación del museo de Sorolla y la donación del legado de este, al estado, para que todo el mundo pudiera acceder a ver la maravillosa obra de su marido.
Un museo que se encuentra en la P.Āŗ del Gral. MartĆnez Campos, 37, ChamberĆ, 28010 Madrid, la cual fue una de las casas donde residieron, y en la que se encuentran la mayorĆa de obras, pruebas de color, y bocetos,ademĆ”s de algunos trabajos de sus descendientes y familiares, que tambiĆ©n se donaron al museo.
Asà que si te interesa la obra de Sorolla no dudes en ir a visitar su museo y no te olvides de seguirme en Instagram para saber mÔs cositas sobre arte @sirablue
Un beso Sira.

