!Buenos días, corazones!
Dentro de poco, empiezan las vacaciones de invierno para los más peques, y las consabidas reuniones familiares para los que no lo son tanto, por lo que he pensado en hacer un post un poco diferente y centrarme en un elemento destacado en estas fechas, y no, no es sobre Papa Noel ni los Reyes Magos, sino la comida
Y es que cuando pienso en carnes, pescados, postres, y acompañamientos, una de las primeras imágenes que me viene a la mente es una tarta, de un cuento infantil del que ya ni recuerdo el nombre, pero siempre que veía su imagen pensaba quiero hacer una así… y tras ese primer recuerdo, en mi cabeza pasan una sucesión de escenas bonitas o conmovedoras de las obras que he leído en mi infancia, adolescencia, y madurez, y hasta ahora no me había parado a pensar en la importancia de una buena comida, en una novelas y es que las posibilidades que ofrece este recurso en la literatura son inmensas.
Pero seguro que hasta ahora no habías reparado en ellas, y mucho menos en el tiempo que el autor les dedica a estas escenas, tanto en la descripción de los platos, las bebidas, la colocación de la mesa o el lugar donde están situados los personajes, como del sabor y el aroma de los platos, como un elemento más que ayuda a encuadrar o a describir a los personajes y el momento por el que están pasando, como un dominó donde las piezas van cayendo hasta formar la imagen deseada.

Estas escenas se han entrelazado de forma tan contundente en algunas novelas que no podríamos imaginarnos «Alicia en el País de las Maravillas» sin el sombrero loco y la liebre de marzo tomando te, o las grandes fiestas del «Gran Gatsby» sin sus mesas llenas de refinados postres y pirámides de bebidas o las comidas que madame Maigret le preparaba a su marido en la saga del «inspector Maigret».
Incluso nos encontramos con que la comida se ha convertido en uno de los ejes en el que gira la trama de varias historias, que van desde las novelas donde el capítulo empieza con una receta como «Agua para Chocolate«, hasta los que te añaden las recetas de las comidas del libro al final de esta como el «Café de los Corazones Rotos», también podemos encontrar recetarios inspirados en las recetas de algunas sagas como la del comisario Maigret.
De este modo los lectores pueden deleitarse un poquitito más de los personajes de la novela que tanto han disfrutado y de paso probar algo nuevo como la tarta de calabaza( receta del «Café de los Corazones Rotos»», la cual me encanta y de la que os dejaré la receta en el próximo post, junto como un resumen de la primera vez que hice la tarta.
Un beso Sira.