Día de todos los Santos
Actualidad Literaria

DESPEDIDA

DIA DE TODOS LOS SANTOS

!Buenos días, Amores¡

Hoy, el día de Todos los Santos, me gustaría honrar a todas las familias, que a lo largo de los años se han despedido de sus seres queridos desde la distancia; espero que os guste, y que lo compartáis con los más allegados a vosotros.

UNO DE NOVIEMBRE

Con los nervios a flor de piel, y sin haber dormido más de un par de horas, Daniela se subió al tren, colocó sus maletas y se sentó en la parte derecha sujetando un pequeño ramillete de crisantemos, la flor favorita de su Nana.

Unos minutos más tarde, el tren emprendió la marcha, y con los primeros bandazos de este, empezaron a fluir los recuerdos, y las carcajadas que se le escapaban a Nana cuando le contaba cómo fue su primer viaje en tren.

Lo más lejos que fuimos fue a la ciudad, eran otros tiempos, y no nos hacía falta ir a Punta Cana para tener una bonita luna de miel, a mí, me bastó con tener a tu abuelo, aunque el viajecito tuvo lo suyo con ese cacharro (el tren) que no paraba de dar botes y bandazos, ¡ni que lo tuvieran que empujar para moverse! – decía mientras su barriguita subía y bajaba por las risitas que se le escapaban.

Una hora después y con un movimiento mucho más pausado que el del inicio, el tren paro. Entonces, Daniela fue consciente de que había llegado a su destino, y que a muy pocos metros se encontraría ante las puertas del cementerio, fue en aquel momento cuando comprendió que ni las risas ni los llantos serian lo mismo.

 Con cada metro que recorría en dirección al cementerio, podía ver a Nana, sonriendo mientras tejía peucos, y contaba cuentos, la veía feliz con sus plantitas, recordó su frente fruncida mientras cocinaba, y con los ojos tristes cuando se despidieron, un mes antes de fallecer

Sin embargo, el más doloroso de todos los recuerdos llegó ante su tumba, cuando desde el hospital le dijeron que su nana estaba ingresada, y ni si quiera pudo entrar a darle un último beso, pues no la dejaron pasar más allá del pasillo, son las nuevas normas le dijeron. …

Pero hoy sería diferente, aunque ya no pudiera darle un abrazo a su nana, se sintió reconfortada cuando poso el ramillete en el centro de la lápida y dirigió dos dedos desde sus labios hasta el frio cemento, para poder darle por fin el último adiós a su querida abuela.

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